LA CORONA


Cuando camina por tu lado quieres ser ella porque tiene magnetismo aún sin intentarlo. Todos los plebeyos se inclinan de admiración... o temor. Pero su mierda sigue oliendo como la de todos. O incluso peor. Cuidado, M, ¿cuánto tiempo más podrás aguantar el peso de la corona?

Es bondadoso, leal, magnífico y cuenta con el amor de la princesa. Alabar a los príncipes por las virtudes que no poseen equivale a hablar mal de ellos impunemente. Me esconderé unas semanas para que no me corten la cabeza. Cuida muy bien con lo que dinero no puedas comprar, M.

Si esperas ser la mejor modelo te perderás todo el desfile. Donde hay luz también hay sombras, ¿dejaremos de amar a la luz porque produce sombras? El ojo siempre es atraído por la luz, pero las sombras tienen mucho que contar. ¿Verdad, JC?

No importa cuantas veces la serpiente mude de piel... siempre será una serpiente. Habrá que recordar eso cuando damos una segunda oportunidad a gente que ya nos ha fallado. ¿Verdad, Scorpion King?

Es tan dulce como la miel sin ser la reina de la colmena. ¿O simplemente es un caramelo de ajo relleno de vinagre? A nosotros no nos engañas. Todos sabemos que fuiste ángel y que hace mucho se te cayeron las alas. Sigue haciendo cosas malas en secreto. A nosotros nos encantan, D.

Tallado en mármol, duro, frío, guardando la compostura, creado para ser admirado. Es la típica estatua que algunos vemos en nuestro salón y otros se conforman con verla en un museo. Es preciosa, hasta que se rompe. Visto: J perdiendo algo que nadie sabía que tenía, su corazón.

Siempre tiene la conciencia limpia, pero la mente la tiene muy sucia. No te puede bajar la luna pero si los pantalones. Su color es el rojo y su sentimiento preferido es la pasión. Pero recuerda, C, quien juega con fuego se acaba quemando... o enamorando en mitad del incendio.

Mirado de lejos... parece una comedia. Mirado de cerca... parece una tragedia. Es como una tragicomedia. Cuidado, G, esas novelas no siempre tienen un final feliz.

Nada se siente mejor que traicionar a las personas después de ganar su confianza, y si puedes hacer que se enamoren de ti es incluso mejor. El que fisgonea de lo que no debe, se entera de lo que no quiere, ¿verdad, G?

Si viste como un ángel y habla como un ángel, es el diablo disfrazado. El orgullo y la soberbia es un pecado capital que te sienta mejor que el vestido de Prada que has elegido. Pero recuerda, S, si te lo pones no irás a la fiesta que quieres, sino directita al infierno.

Nos encantan las películas pomposas y pretenciosas, vivir en ellas y sentir que eres la protagonista, pero todos sabemos que tienen un final. El Big Ben está a punto de marcar ese final para ti. El karma no tiene menú y te ha servido lo que te mereces, V.